A- A A+

Discurso 30° Aniversario Fundación Almirante Carlos Condell

Para La Fundación Almirante Carlos Condell, que tengo el honor de dirigir, la celebración de este nuevo aniversario encierra un especial significado, cuyo sentido más profundo surge de constatar, no solo la madurez y consolidación de un Proyecto Educacional nacido a su amparo y llevado a cabo exitósamente para 2.800 alumnos; sino que, muy especialmente, de la perspectiva que sus 30 años de ininterrumpida labor, dan al propósito fundacional que le dio origen.

Hoy decantado en la impronta de: "Estar donde otros no están o no quieren estar, para entregar allí una educación que, vinculada al mar, sea útil y de calidad; privilegiando en ello a los grupos sociales más vulnerables y coadyuvando a la Armada de Chile, en su permanente tarea de generar una conciencia marítima colectiva, como una necesidad real del estado" en efecto, es en esta experiencia donde recogemos nuestros mejores frutos. Sea en la renovada fuerza con que, a la luz de los resultados obtenidos durante todos estos años, asumimos aquello de "querer es poder".

Como, asimismo, en el estimulante entusiasmo que nos produce su efecto, en la franca retirada de la hasta no hace mucho perjudicial y culturalmente extendida práctica, que hacía a las familias más desprotegidas privilegiar una empleabilidad temprana, por sobre una educación temprana para sus hijos.

Es así que a la vista de tan fructífera existencia, preciso y justo es remontarse al pasado, no sólo como un gesto de sincera y debida gratitud para con sus fundadores, sino que también de merecido reconocimiento a la lucidez y vigencia del propósito que les inspirara.

30 años han pasado ya de aquello y el propósito de: "Hacer del mar un espacio de desarrollo y crecimiento del estado", a cuyo alero se creara nuestra fundación, adquiere hoy, instalados ya de lleno en la dinámica global, renovada urgencia.

Tal parece que, pocas veces como hoy y pocas veces más que hoy, la sentencia aquella de "Chile o será un país marítimo, o no será nada", podría tener mayor sentido.
Del mismo modo que, probablemente, nunca como hoy y nunca más que hoy, hacer de ello un conocimiento colectivo, podría resultar más que necesario.

De ahí el mérito entonces que, en este acto, reconocemos a nuestro fundador, Almirante don José Toribio Merino Castro, y a su incondicional colaborador, don Oscar Ahues Atala, por el incansable empeño que tuvieran de hacernos volver, una y otra vez, la mirada al mar. Igualmente, la gratitud que su gesto nos reclama, ya que al apostar tempranamente por la educación marítima, no sólo acertaban al elegir el conocimiento como el motor del cambio, sino también lo hacían al intuir que la provisión de una oferta laboral marítima, amplia y con proyecciones, resultaría a la postre la mejor prueba de la conveniencia y beneficio de ese cambio.

Así se instala, tal vez sin siquiera proponérselo, el puente que hacía falta para conectar los intereses marítimos, una concepción altruista del estado, con el particular interés del ciudadano común; tarea a la que como fundación, desde entonces y sin aspavientos, hemos venido dedicando nuestros mejores esfuerzos.

Por cierto lejos están los días de aquel 18 de abril de 1984, en que la evidencia de la incapacidad para proveer las tripulaciones requeridas por el esfuerzo pesquero nacional, pusiera en la mira la necesidad de contar con establecimientos que permitieran llenar ese vacío existente.

Así, en virtud del D.L. 3.166 (1980), que facultaba al ministerio de educación para traspasar a corporaciones privadas sin fines de lucro, establecimientos de enseñanza media T-P, se resolvió crear esta fundación, entregándole la administración, en calidad de sostenedor, de su primer establecimiento: el Liceo A-8 de Iquique.

Desde entonces, cuatro han sido los directores ejecutivos que me han precedido y a su dedicación, tanto como a la de los miembros del consejo directivo que en ellos depositaron su confianza, se debe el importante desarrollo alcanzado por la fundación en estos 30 años.

En efecto, fue al C.N. don Mario Morales Ahumada a quien, en su condición de jefe de la oficina de intereses marítimos de la armada, le correspondió asumir las tareas de creación de la Fundación y su posterior puesta en marcha, materializada en su ya mencionado primer Establecimiento Educacional T-P, que hoy conocemos bajo el nombre de Instituto del Mar "Almirante Carlos Condell" de Iquique.

Asimismo, disponer la misión exploratoria que, posteriormente, daría lugar a la creación, en la comuna de Chonchi de la Isla Grande de Chiloé, del Instituto del Mar "Capitan Williams".

Poco después y habiendo tomado forma la intención de replicar la experiencia del Liceo Carlos Condell de Iquique, esta vez como una escuela de pesquería al sur de Puerto Montt; le siguió, como segundo director ejecutivo de la fundación, el C.N. Don Eduardo Barison Roberts, administración en que se llevó a cabo la identificación de la idea y la formulación de los aspectos centrales que el proyecto de Chonchi requería.

Pero no fue sino hasta el año 1988 que la citada iniciativa se hizo realidad, bajo la dirección ejecutiva del C.N. Don Enrique Maldonado Roi.

Ciertamente esta fue, por la forma en que se llevó a cabo y los desafíos que representaba, la obra de mayor envergadura abordada por la fundación. Y para dimensionarla, bastaría con imaginar cómo es que dos galpones de precaria arquitectura, destinados al almacenamiento de papas, pudieron dar lugar a un complejo educacional, hoy ejemplo en su tipo, con poco mas de 11.000 mts.2 construidos de salas de clases, talleres, laboratorios, gimnasios, bibliotecas, internados, simuladores, escuela de buceo y una flota de 48 embarcaciones menores acondicionadas para la instrucción náutica.
En suma, un establecimiento que hoy alberga a 1.300 alumnos y 50 profesores; quienes abnegadamente les entregan una especialización técnica que no sólo les asegura un 95% de empleabilidad al egreso, sino que, se ha constituido en pieza clave para soportar el esfuerzo que, en términos de capital humano calificado, la actividad acuícola, pesquera y marítima austral demanda en la actualidad.
Fue así, que abierta ya la brecha y con 2 liceos técnico-profesionales funcionando, a partir de 1988, aún bajo la misma administración, se crean: el Centro de Formación Técnica (CFT) "Carlos Condell", con sede en Iquique; la "Universidad Marítima de Chile" y una extensión del ya existente Instituto Profesional "Libertador de los Andes", ambos con sede en Valparaíso; emprendimientos todos que, luego de funcionar algunos años, debieron finalizar sus actividades. Unos por el natural agotamiento de su ciclo y otros, por las circunstancias propias del mercado, que terminaron por hacerlas financieramente inviables.

Clara evidencia de que el método de ensayo y error, tampoco ha estado ajeno a nuestro desarrollo, dejándonos lecciones que no se deben olvidar.

Vendrían a continuación las tareas que a contar del año 1990 la fundación debió asumir, como consecuencia del cierre de la oficina de intereses marítimos de la armada, ubicada en Santiago, y que por entonces acogía a su sede central.

Dichas tareas, en ausencia de la citada oficina, marcarían en forma explícita el compromiso de la fundación con la tan anhelada conciencia marítima, basados ya con su sede central en Valparaíso.

En este contexto, se enmarcaron, entre otras actividades: la celebración del mes del mar, el programa de "Escuelas Asociadas" y "Brigadas Mar de Chile", los cursos referidos a la "Realidad Marítima Nacional", las actividades de capacitación para pescadores artesanales, el programa de gobierno chile joven y el encuentro nacional de educación pesquera, organizados en conjunto con nuestros socios estratégicos de la liga marítima de chile.
De esa época datan los ajustes a su consejo directivo, hasta llegar a lo que es hoy; la instauración formal de la figura del director ejecutivo y directores por áreas de gestión; la descentralización de la misma en sus órganos ejecutores; la adecuación de los programas de estudios a las nuevas exigencias del Ministerio de Educación y a los cambios de la realidad laboral marítima; la creación de los consejos asesores empresariales; la modificación de los estatutos, de tal forma de poner a la educación como el foco del quehacer fundacional; y la incorporación de la capacitación y formación del personal de la armada y su grupo familiar.

Esta última definición nos lleva, el año 1996, al traspaso del Colegio Carmela Carvajal de la Isla Quiriquina, y a la creación, los años 2000 y 2004, respectivamente, de los Colegios particulares subvencionados "Patricio Lynch" y "Guardiamarina Riquelme", ubicados en Playa Ancha, Valparaíso; incursionando así, por vez primera, en la educación pre-básica, básica y media científico-humanista, colegios que hoy, en su conjunto, albergan 1.000 alumnos.
La puesta en marcha de estos establecimientos educacionales, junto con marcar el fin del ciclo expansivo que el asentamiento inicial de la fundación requería, dio paso a una nueva etapa de consolidación de lo logrado, caracterizada por la ampliación de la infraestructura, su equipamiento y los apoyos al proceso educativo, que permitieran llevar a este a su mayor potencial.
Asimismo, dicho período fue marcado por la paciente búsqueda de oportunidades, para continuar expandiendo la presencia fundacional en el litoral, apegado a una estricta disciplina financiera que asegurara la sostenibilidad del esfuerzo y estableciendo el criterio del autofinanciamiento, como condición base para cualquier nuevo emprendimiento.

Fue precisamente esta labor la que enfrentó, con especial energía y eficiencia, el cuarto director ejecutivo, C.A. Don Federico Klein Koch, a contar del año 2002 y hasta el año recién pasado, en que tuve el honor de recibir su cargo.
Si tuviésemos que destacar dos grandes obras, en las que mi antecesor dedicó gran esfuerzo, están la exitosa creación del OTEC "Carlos Condell", como organismo para acreditar laboralmente a nuestros alumnos y otros ciudadanos; y el promisorio, aunque inconcluso, proyecto de un liceo T-P en los Vilos, que prometía ser una gran obra, al nivel de lo que hoy exhibimos en Chonchi.
Hoy, nuestra administración se encuentra concentrada en la ambiciosa tarea de dar forma a un "plan estratégico de desarrollo", que nos permita ordenar nuestros objetivos y metas a alcanzar, de manera ordenada y racional. Asimismo, nos encontramos de lleno a la tarea de ampliar las capacidades de matrícula de los colegios "Guardiamarina Riquelme" y "Patricio Lynch", hasta alcanzar el punto de equilibrio entre su potencial educativo y la lógica financiera que les da soporte.
Todo lo anterior, sin dejar de perseverar en nuestro destino austral de Aysén y Magallanes, como lo apreciaran en el video recién expuesto, en el firme convencimiento que los intereses marítimos de nuestra nación se están desplazando, inexorablemente, hacia nuestra Patagonia Austral. De ahí, la importancia que adquiere nuestro plan estratégico, el que una vez aprobado por el consejo directivo, habrá de marcar el sentido y el alcance del esfuerzo fundacional de los próximos 10 años y que, por lo pronto, ya está dando sus primeros frutos orientadores y racionalizadores.

Asimismo, la importancia de nuestros socios estratégicos, en donde adicionalmente me permito resaltar a "ARMASUR", quienes a través de sus 26 empresas ligadas al rubro, no sólo otorgan empleabilidad a más del 90% de nuestros egresados del instituto del mar de Chonchi; sino, además, destacar el hecho que, a fin de año, harán entrega en donación a la fundación de un Buque-Escuela, la Motonave "Caroline", convirtiéndose así en el primer centro de instrucción y capacitación Técnico-Profesional a flote en el país.
Con dicho buque-escuela pretendemos conectar, marítimamente, Idemar-Chonchi con nuestro futuro emprendimiento en puerto natales, elegido como el primer puerto en nuestra campaña educacional marítima en la Patagonia Austral chilena.
Ambicioso proyecto dirán ustedes, con justa razón, pero que por lo mismo requerirá de nuestros mejores conocimientos, previsión y método.
El nuevo proyecto de reforma educacional, sin haberlo buscado, encuentra en muy buen pie a la fundación, ya que como consecuencia natural de su madurar institucional a lo largo de tres décadas, coincide con las políticas de gobierno y muy especialmente con la preocupación ciudadana, al colocar la libre accesibilidad y la calidad de la educación como focos de atención.

Habrá que ver, entonces, de qué manera las citadas políticas se transforman en ley, pues de ello dependerá que, obras como la nuestra, puedan seguir sirviendo a chile y a su mejor destino.
Entretanto nos tranquiliza y gratifica constatar que, lo que hoy la autoridad define como la expresión más virtuosa y deseable para la educación particular subvencionada, esto es: fundaciones sin fines de lucro, sin costo para las familias y de libre accesibilidad para sus alumnos; sea aquello que esta fundación viene, por convicción y principios, siendo y haciendo desde hace ya treinta años.
Agradezco sinceramente la presencia de todos ustedes a esta celebración. Sin duda, vuestra participación ha otorgado mayor realce a esta sencilla ceremonia.

Finalmente, a la pregunta inicial de cómo y cuánto hemos hecho para estar a la altura del desafío que nos plantea el "Hacer del mar un espacio de crecimiento y desarrollo del estado", permítanme señalar que, al cabo de 30 años apostando por el conocimiento como el motor del cambio, sabemos qué hay que hacer, sabemos cómo hacerlo y, lo más importante, dicho con mucha convicción y humildad, sabemos hacerlo bien.

2.800 estudiantes, mas de 6.500 egresados y cerca de 4.000 titulados, de un proyecto educacional valórico, académicamente exigente y por sobre todo marítimo, nos avalan como formadores de una masa crítica hasta ayer ausente, que, consciente del mar y sus oportunidades, busca hoy en él su mejor opción.

Nos sentimos orgullosos de todos ellos y seguiremos haciendo lo que sea menester, para mantener abierta la brecha que ellos y sus familias abrieron al confiar tempranamente en nosotros.

Muchas gracias.

 

Videos Relacionados: